Empezar por el proceso
Antes de elegir una herramienta, conviene observar cómo se realiza una tarea: quién la inicia, qué información necesita y dónde termina. Ese recorrido permite detectar pasos duplicados y decisiones que todavía requieren criterio humano.
Elegir una primera mejora
Un buen punto de partida es una tarea frecuente y con reglas claras, como registrar una consulta o enviar un aviso de seguimiento. Definí qué debería suceder, qué hacer si falta información y quién revisará los casos que necesiten atención.
Medir y ajustar
Compará el proceso antes y después del cambio. Revisá el tiempo que demanda, los errores que aparecen y la experiencia de las personas que lo usan. La automatización debe acompañar la operación y poder corregirse cuando el negocio cambia.
