Definir un problema concreto
En lugar de empezar por una tecnología, elegí una necesidad: organizar consultas, preparar un primer borrador o resumir información. Determiná qué resultado sería útil y cómo lo revisará el equipo antes de incorporarlo al trabajo diario.
Mantener la revisión humana
Los resultados generados pueden contener errores. Diseñá el proceso para que una persona pueda comprobarlos, corregirlos y decidir cuándo no utilizarlos. Definí también qué información puede compartirse con la herramienta elegida.
Hacer una prueba acotada
Empezá con casos representativos y criterios de evaluación claros. Registrá cuándo la herramienta ayuda y cuándo exige más correcciones. Esa evidencia permite decidir si conviene ampliar la prueba, ajustar el enfoque o resolver la tarea de otra manera.
